domingo, 23 de septiembre de 2012

2012

Y dale clic, y clic, y clic, y pásate el año dándole clic, y clic, y clic. Joder, dale al zoom. Y así todos los días cada vez más. Como voy a querer hacer eso. Como no voy a no estar haciéndolo.
Como voy a hacer otra cosa.

jueves, 2 de agosto de 2012

Corcheas

Es muy fácil evitar el desastre, yo lo sé hacer. Sé advierte el final de algo cuando está empezando casi siempre, otra cuestión es que no sé quiera ver. Así que que uno sólo tiene que romper la continuidad, el flujo. Tiene que romper cuando nace, y así no dejas que llegue el daño, ni los nervios, ni la inquietud, ni la obsesión. Sé siente cuando viene, y ahí, lo paras. Como cuando estás en una rotonda y miras si viene alguien para entrar, evidentemente si es así tendrás que frenar. Pues es más o menos lo mismo, si arrancas pues te estampas, hay que tener cuidado. Huir del conflicto, descartar el llanto. Sé sufre menos arrancando que despidéndose.
Y sino siempre te queda irte al campo, llenos de insectos que trepan por las paredes, invadido de arácnidos. Al final son la mejor compañía.

miércoles, 25 de julio de 2012

Banderitas de colores

Alguien me quitó la cualidad de escribir sin más, sin propósito concreto, sin necesidad incluso de lectores. A lo mejor ya no tengo nada que decir, y eso sea todo. Que voy a escribir cuando no ocurre nada.
Bueno, puedo contar algo: es verano, hace calor, estoy en un lugar con playas, y detesto profundamente vivir en un mundo donde todo parece salido (de modo muy cutre) de un anuncio malo de cerveza aún peor.
¿ Veis lo que quiero decir? No soy capaz más que de redactar un par de líneas con trasfondo de adolescente mimada y foto en sepia. Si yo sólo quería tomarme un café contigo, o una caña, y que me contases tus dramas para que pudiera compadecerme de ti,  y dejar de actuar porque es agotador. Me paso la vida hablando en subjuntivo. Y como soy tan simple y estoy tan inquieta, me guardo mis tres frases preparadas para soltártelas cuando te vea, y luego nunca me da tiempo. Llevo años alardeando de una sinceridad de la que al parecer carezco, y de una tolerancia y una compresión que deben estar en el fondo del mar, porque nadie me las ha visto desde el siglo pasado. Y la próxima vez que escriba algo, cualquier cosa, un párrafo de proporciones microscópicas o un verso de líneas separadas cada cinco milímetros, voy a enterrar con todo aquello el egocentrismo, tráguense ustedes el orgullo a cambio.

Encuéntrala, y dile que vuelva a buscarle.

miércoles, 4 de julio de 2012

lunes, 18 de junio de 2012

Parque

Gira la cabeza y me mira,
me mira con los ojos,
grandes, mojados, inmensos.
Gira la cabeza y me dice,
me dice desde abajo:
- Lo somos; lo somos.

viernes, 1 de junio de 2012

Rascacielos

Algunos conducen, casi chocan, y, después, se gritan.
Yo garabateo números en folios blanquísimos, formato A4, mientras me sobrepasan las fórmulas.
Compruebo el twitter, actualizo el facebook. La gente se torra al sol, lo veo a través de la ventana.
Los mendigos, ya borrachos muy de mañana, sueltan piropos y piden cigarrillos, y se refugian en los soportales.
Los transeúntes huyen como pueden: se atan las chaquetas a la cintura, se recogen el pelo, aumentan la velocidad.
El calor del asfalto se hace patente, el sol brilla de más, el aire se vuelve estático.
Es hora de ir despidiéndose de la ciudad.


sábado, 21 de abril de 2012

Atisbo

Ayer vi como un coche, no sé que modelo (era de noche, estaba oscuro, aquí no hay demasiadas farolas), se metía marcha atrás en un pequeño camino en forma de cuesta arriba, supongo que el acceso a una casa. Y así, minimizado por la penumbra, distinguible apenas por los faros delanteros, regresaba el dueño a su madriguera, lentamente, como un pequeño mamífero cansado, haciendo un último esfuerzo por llegar a casa. Dentro supongo habría una gran portal, y un garaje si cabe, y el modesto automóvil (quizá no tan humilde como me pareció, pues la baja velocidad le daba cierto aspecto de indefenso) descansó por fin, y con él, su ocupante.

domingo, 8 de abril de 2012

Veinituno.

En aquella ciudad que la gente detestaba, que sólo los locales piropeaban, en donde lo único bonito eran las lamas de madera que acompañaban a los barcos, la barandilla que no oscilaba con el viento, las playas del extrarradio inundadas de todos esos que no querían ni saber de la ciudad que alimentaba a toda la comarca. Y allí, en aquella urbe industrial, gris, moderna y proletaria alcanzó una especie de nirvana. Algo que hacía que por fin consiguiese separar los dos conceptos, e identificar que sensación iba con cada cual. Donde estaba la amistad y donde estaba el... ¿amor? Bueno, lo que sea. (He vuelto a escribir tartas) Y todo tenía muchísimo más sentido entonces, y resultaba tranquilizador tener esa esperanza y entender esos últimos años. Esa sabiduría total, con vejez prematura, un entendimiento universal, ahí de repente, en la puerta de un bar. Muy Sabina todo, cigarro en mano, confusísimo. Escena de cine español malo. Eso era lo que ella estaba protagonizando. Y, sin embargo, en esa calle abarrotada de alcohólicos que no saben que lo son, descubrió algo que no tenía ni puta idea de que era, que la sosegaba y que la dejaba aceptar lo que quería y descubrir lo que no.
No había pelis de los ochenta, ni cigarrillos, ni pelirrojas con pecas, ni drogas, ni cámaras, ni ortodoncias, ni mesas de mezclas, ni ropa verde menta, ni estampados geométrico-surrealistas, ni baños cutres con alicatado blanco, ni whisky, ni modernos diciendo chorradas, ni católicos diciéndolas más grandes, ni preservativos, ni tíos buenos, ni dictadores, ni acciones de bolsa, ni caldos ácidos.
Había amigos y la sensación esa de estar hablando y no saber que dices y sólo hablar porque si te callas igual se va.
Y al tercer día resucitó.

martes, 27 de marzo de 2012

Que decir

Creéis que el mundo está hecho a vuestra medida, o al menos que debería estarlo. Asumís que el resto se equivoca, supongo que será propio de la naturaleza humana, a mi a veces también me pasa. Pero no es verdad. No sois un maldito ejemplo de conducta, no sois la verdad absoluta, ni la tenéis. Es una cosa bastante básica que se aprende con la mayoría de edad, algo así como saberse el vocabulario elemental de vuestra profesión, o quienes son los Beatles. Bueno, pues la mayoría sigue sin saberlo. No estoy hablando de respetar el pensamiento o comportamiento ajeno, ni mariconadas de esas, no. Estoy hablando de vuestra maldita manía de esperar vuestra actitud en el resto del mundo. No van a decir lo que queréis que digan, no van a hacer lo que queréis que hagan, y van a despreciar vuestras decisiones igual que vosotros os burláis de las suyas. Y esa es la mierda en la que vivimos. Esa es la verdadera.

lunes, 12 de marzo de 2012

La no-soledad

Hay gente que no entiende la soledad. Quizás es porque está mal definida; no, me retracto, acabo de buscar en la RAE y se considera la carencia VOLUNTARIA O INVOLUNTARIA de compañía. Entonces quizás es que algunos han entendido mal el concepto. Puede que sea por esa diferencia entre alguien que está solo y quien es solitario. O quien es celoso de su intimidad. O quien tiene miedo. No lo sé, en ambos casos existe el pánico, me refiero a quienes deciden estar solos y a quienes deciden vivir acompañados; todos ellos están asustados, por diferentes cosas, también es cierto, pero al final es coincidente. Entonces, puede ser que la no-soledad sea el primer paso para la elección de la soledad o la compañía. Me explico, llamo a la no-soledad al hecho de elegir estar solo, y al fin y al cabo sin estarlo, por lo menos  no como se conoce comúnmente a la soledad. Quizá porque se ve rodeada de melancolía, sufrimiento, depresión, suicidio, tópicos de la angustia humana, una locura, vamos. Un despiporre emocional. Así que todo empieza por el conocimiento de uno mismo, la aceptación (de lo que hay y de lo que puede haber). Luego uno si quiere se comparte, y sino, pues no. Pero para que vamos a asustarnos de quedarnos solos, si siempre vamos a acompañarnos, si siempre estaremos ahí, y la otra opción es no estar, no hay posibilidad de despojo. ¿Y qué pasa con la reticencia a convivir y a la apertura personal y social? No sé como se supera, se me ocurre cierta solución, supongo que requiere el doble de esfuerzo, porque consiste en conocer a dos personas, a ti y al otro. Y eso en este país es bastante complicado. Tierra del si te he visto no me acuerdo. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Llenar la nevera

Vacíos cósmicos. (Suena muy bien)
Gente dándose de hostias.
Imaginarte dando vueltas y reírte borracho.
Interpretar topicazos.
No elegir ningún bando, no elegir ninguna forma de vida, no elegir.
Escribir guiones antes de dormirte.
Un señor alto y fluorescente.

jueves, 1 de marzo de 2012

De repente

Vete preguntándote porque te lo sabes todo, todas las letras de todas las canciones de todos los discos de toda la música.
No vaya a ser que tengas mucho tiempo libre.

martes, 21 de febrero de 2012

Conversaciones

Si es tan locura y tan chorrada que sólo puedes pensarlo pero no eres capaz de decirlo en voz alta, igual es por que no te lo crees. A lo mejor, y solo es una elucubración, no te parece posible, lo imaginas conceptualmente, pero no esperas que vaya a ocurrir. Así que déjalo, si todavía no lo has hecho, y más aún si lo estás posponiendo, si estás esperando una situación ideal que nunca se va a dar, es que está en tu cabeza. ¿Y si no lo quieres hacer? Por eso todavía no ha pasado.
No pasa nada si dejas que cada uno haga lo que le de la gana si al final no llegan a hacerlo. Tampoco pasa nada incluso si dejas que cada uno haga lo que le de la gana.

sábado, 4 de febrero de 2012

Tiempo muerto

El momento del caos. Veo esa frase como un título. No se hacia donde tirar, no sé como resolver lo que sea que haya que resolver, no sé como interpretar, no sé como aguantar la estupidez humana, no tengo apenas conocimientos de construcción. Todo el mundo avanza, y nadie me cuenta nada. Igual es que no tienen que contar.
¿Por qué estoy escribiendo esto? Y porque me escondo, joder. Hace meses que lo hago. Ya no hablo, ya no digo nada nunca. Sólo me aferro a cosas absurdas, a ver si llega alguien y me da una bofetada. No se a quien estoy provocando. Me siento completamente absurda e insegura escribiendo esto, sintiéndome como si tuviera 15 años y unos problemas de mierda que tienen la misma gravedad que un cristal sucio.

¿A dónde vas a ir?
Si está muy lejos el infierno.
Y es que además y para colmo,
cada día estás más viejo.

Ahí dejo cuatro frases lamentables. Es todo lo que puedo decir.

sábado, 21 de enero de 2012

Cosa, algo, hacer

La gente hace cosas, hace cosas mientras tú también las haces. Es extraño porque todas esas personas están pensando, y caminando, y haciendo algo con su vida mientras tú haces algo con la tuya. Siguen existiendo. Y a veces parece que sólo están cuando tu las ves, que solo actúan cuando intervienen en algún momento. Y, si te acuerdas de alguien, recuerda también que están haciendo lo que estás haciendo tú, o al menos parecido, que están existiendo. Y normalmente no las concibes así.

lunes, 2 de enero de 2012

Feliz cosa

Hay una teoría- o un mito, o una leyenda, o un cuento- que dice que entrando el verano, cuando el sol se pone sobre el mar, y el cielo están tan despejado como pueda estar, el amarillo de la estrella y el azul del océano se juntan y crean lo que algunos llaman el rayo verde, un fenómeno que dura tan solo un segundo y es extremadamente difícil de presenciar.
Mi padre dice que lo ha visto.