viernes, 4 de febrero de 2011

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Es ese momento de despertarse y estar en un limbo, rodeado de plumas y cojines. Y como hace el mar en invierno, se rompe la gigantesca ola. Y naces otra vez, pero con recuerdos; lo que ocurrió, lo que ocurre. Es justo ese momento. El deseo irrefrenable de que vuelva a caer la noche, y te nuble de nuevo la visión y mezcle sutilmente el olvido, la ignorancia, con las sábanas.

Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las
estrellas del sur?
Ah déjame recordarte como eras entonces, cuando aún 
no existías.


De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces somríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.


Gracias, Neruda.

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