martes, 1 de febrero de 2011

Abstración

Piensa en el medio, término medio. Podría mencionar a Aristóteles y su justo medio (sin pretenciosidad, lo poco que recuerdo de hace un par de años), pero no es de eso de lo que se trata. No quiero hablar de extremos, sino de mitades, como hablar de la etapa media de un siglo, o de la vida mismamente- no he llegado todavía a esa época y no voy a pecar de hablar de lo que no conozco-. Pero lo que si sé, es que los días, los diálogos, las ciudades, el movimiento está lleno de medios, como de incisos recurrentes en los que sigue corriendo el tiempo. Y así pasa, ¿cuánto recuerdas de ayer? ¿Del año pasado? Me angustia todo lo que he perdido en esos momentos, y paso al lado de ellos sin darme cuenta de que se escapan, como se aleja la gente cuando la dejas irse. No entiendo la prisa, y sin embargo, hace crecer mi angustia, porque es inevitable. Es inevitable que haya momentos rápidos y episodios que no recuerdo, ¿y si dentro de ochenta años, con mucha suerte, caigo en la cuenta de que la mitad de mis días, incluso dos tercios de ellos los he pasado mirando al vacío?
Me he quedado completamente en blanco pensándolo. Tenía la intención de escribir algo, sí, de dar una explicación de todo esto con la que salir airosamente, pero ahora ya no recuerdo nada de lo que iba a escribir. Cuando antes he dicho que todo está lleno de medios, sólo me he dado cuenta de que no puedo hacer nada al respecto. Y ahora han timbrado a mi puerta y he perdido totalmente el hilo de esta entrada. Y tengo que dejarlo así, lo siento.

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