domingo, 5 de diciembre de 2010

Disculpen, pero...

¿Qué pasa con las relaciones? Es decir... ¿cómo mueren? ¿Lo hacen solas o hay un detonante? No me refiero sólo a las amorosas, sino a las relaciones de cualquier tipo, ¿qué es lo que acaba con ellas? ¿Hay algo concreto? A veces desaparecen paulatinamente, poco a poco, sin que uno se de cuenta, y de pronto, se acabó; y a otras les ponemos fin. ¿De dónde sale la diferencia?
Estos días he estado pensando porque generalmente sólo se permite romper con las relaciones amorosas. Que ocurre cuando una amistad no da mas de sí, cuando las personas cambian, o muestran una cara desconocida, porque parece como si tuviéramos que aceptarlo, o adaptarnos. Si se tratase de un emparejamiento es posible que no lo permitiéramos, que decidiéramos dejar a un lado a ese individuo, y sin embargo, tratándose de una relación amistosa o fraternal, sentimos la necesidad, no, perdón, la obligación de entender esa nueva situación. ¿Porque ese tópico de darse un tiempo no puede aplicarse a cualquier clase de vínculo emocional? Quizá haya algún tipo de prejuicio establecido por el que sólo podamos controlar nuestra vida amorosa pero no nuestra compañía habitual.
La sociedad, y ya no hablando en general, sino la sociedad particular de cada uno, la gente más cercana, comprende los conflictos y enfados amorosos de un modo directo, sin embargo, cuando se encuentra ante una decepción distinta a esta, parece que no hay lugar a un corte radical. No se si me explico bien, parece que siempre puede haber un motivo para un final con una pareja, estable o no, pero no para una amistad. No así tan de repente.
Es extraño porque, el amor es algo la mayor parte de las veces efímero, y en cambio, el sentimiento de la amistad comparte y conoce más. Y, por lo tanto, tiene el poder de generar mucho más daño. E increíblemente, es mucho mas esperable el sufrimiento por una relación sentimental. Y mucho mejor visto el dolor por ella.
Somos capaces de apartar de nuestra vida de un día para otro a alguien a quien supuestamente amamos por encima de todo, pero no consideramos que con quien compartimos rutina y confidencias pueda dar una razón para dejar de hacerlo. ¿No son ambas personas capaces de fallar del mismo modo aunque la relación sea distinta?

No hay comentarios:

Publicar un comentario