- Confieso que no me gustan las verdades, y mucho menos las que vienen de repente. Imagínate, es como un gran agujero negro que de pronto se cargue todo; Todo, ¿sabes lo que sería eso? Desaparecer, así sin más, en dos segundos, literalmente.
- ¿Para ti las verdades es cómo si todo desapareciese de golpe?
- Algo así. Es difícil de explicar.
- Lo entiendo pero, creí que no eras una persona constante.
- Y no lo soy, pero eso no significa que me gusten los cambios repentinos.
- No suelen ser repentinos.
- También lo sé, pero siempre me lo parecen. Es como si no viese la realidad hasta el último minuto, ¿sabes? Es siempre todo mucho más simple de como me lo imagino, y tiene la facultad de sorprenderme.
- ¿El qué? Creo que me he perdido.
- Yo también, siempre me pierdo, igual ese es el problema.
- Ahora sí que ya no entiendo nada.
- Yo tampoco.
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