martes, 9 de noviembre de 2010

Notoriedad

Me gustaría llegar a las trascendencia total, absoluta y notable. Despojarme de mi educación varia, de mis prejuicios, de mis añoranzas, de mi tiempo vivido y mis etapas, de mis gustos y sentimientos, de las relaciones pasadas, de la banalidad recurrente y la poca filosofía que conozco y la pobre que intento construir. Me gustaría llegar, y que de verdad existiera -que ojalá exista- a la espiritualidad objetiva, a la crítica, o más bien, la reflexión real, alejada del mundo como lo conocemos o como soñamos que sea o como pretendemos vivirlo, y dedicarme de verdad a ello, tener los conocimientos neutros y la inteligencia necesaria para llegar a ese punto imposible.
Cada vez que leo, que veo, que observo y que entiendo algo relativamente profundo, por escoger una palabra, porque realmente no tengo ni idea de como describirlo, lo pienso. Quizá me haya vuelto completamente loca, o sea demasiado rara, o intente alcanzar algo más de lo que me han impuesto o me han pedido o se espera de mi, pero empieza a convertirse en necesidad. Algo más, algo de verdad, algo que no sea un vano intento de comunicarme con el mundo del que dentro de años me arrepienta de haber escrito, me arrepienta y me avergüence, para colmo. No una canción desesperada, ni un barullo dramático, sino algo consciente y atrevido, hecho con la mayor objetividad, sincero y selectivo, sin vocabulario complicado, sin realidad tal y como la concebimos y ausente de preguntas retóricas.

Ellos, aquí, se han acercado:

1 comentario: