martes, 21 de septiembre de 2010

Señalización esquizofrénica

Me fascina el pensamiento y la intuición humana. Me fascina la percepción del tiempo y la distancia, como discierne de unas situaciones a otras, como se deja arrastrar por sentimientos catastróficos y humeantes. La magnitud de cualquier palabra puede ser tan brutal que me hace desear estar lejos de mis sentimientos. Ya no puedo ni confiar en mi racionalidad y sin embargo no creeré un solo consejo ni de los que más quiero, y no aceptaré la realidad, y es porque no la conozco. Y cuando llega ese momento, ese momento de decidir si me encuentro cara a cara con la verdad del pasado y del presente, con la claridad de los hechos y las miradas de los que parece que caen, del que parece que cae, de él, me pregunto si tengo todavía la capacidad de interpretar las señales, si existen, si es cierto que quien ama se vuelve retorcido y miserable hasta el punto de hacer daño a lo que más quiere. Y me pregunto también si quizá me alimento de esperanza en vez de de realidad, si vivo en ese mar de recuerdos y es lo que me sostiene y si, como diría Sabina, tal vez no seas tú... el hombre de mi vida.
Y puesto que jamás podré recibir como un dogma la verdad total y absoluta y creer en ella hasta el límite de recorrer el camino cuyo final hace tiempo que debería haber dejado atrás, me conformo con seguir de nuevo esa intuición con la que empece esta entrada. Y a los hechos me remito y me remitiré, ya que es quizá mi intención y mi intuición, aprovechando que las palabras se parecen, el que ya solo quede yo como testigo de esta historia.

2 comentarios:

  1. Magistral I. cada dia me siento más ligada a tus sntimientos, y me veo muy identificad.

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  2. Ayy ele ele, ojalá no te sintieras identificada...

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