miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cinco.

Siempre se pregunta como es posible su bipolaridad, ese cambio de parecer tan absurdo y decisivo que se produce cada trimestre a manos de un figurante que cree suyo el saber del mundo. ¿Es todo falso e imaginación suya o es que nada en equívocos? Quizá tanto amor propio sea la causa de sus pequeñas e insulsas desgracias y quede rezagada creyendo ser representada por ese espectro que cree ser y ya no es y nunca será.
Pobre, es una princesa apaleada y delirante encerrada en una parodia triste de película de Disney. Endulza su vida obsesionada con tener empatía cuando en realidad siente lástima. Y conoce de sobra la envidia que toma como un castigo de sus altas expectativas. Reduciendo a cada paso su espíritu, maldiciendo el tiempo y la edad, aspirando cada ínfima cantidad de esperanza en el amor que tienen los que aún no la han conocido, o quienes han rehusado su compañía.
Ah, la especialidad maldita.

1 comentario:

  1. Oh dioses me siento tan tan identificada! sigue así... estas a punto d reconocimiento

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