¿Sabes esas bolas que son brillantes? Como las pelotas de gimnasia rítmica, que son esferas perfectas de colores vivos y centellean perfectamente pulidas. Me encantan, siempre quise tener una de esas y lanzarla hacia arriba y cogerla una y otra vez. Supongo que son tan atrayentes como las luces de neón, somos todos un poco insectos. Las cápsulas de las cafeteras pijas también tienen esa perfección, son relucientes, hasta que te pones a hacer un café y se arrugan y empiezan a tener surcos por toda su anatomía y en cierto modo mueren.
A veces me imagino situaciones que me gustaría que ocurrieran, casi siempre porque implican una solución. Y de repente me doy cuenta de que se me ha escapado mucho tiempo esperando un suceso ilusorio, y me he perdido lo que de verdad pasaba a mi alrededor. Aunque últimamente no pasa nada, pero esa es otra cuestión.
Figúrate que tienes una pareja a la que un buen día dejas de querer, bueno, no de un día para otro, en un momento dado te das cuenta de que ya no la quieres. Pues a mi me está pasando algo parecido, no a nivel de enamoramiento porque no es el caso, sino en un contexto de amistad y de forma de vida. Es difícil de explicar. No quiero dar detalles, sólo que es mas duro dejar de querer a alguien que que dejen de quererte, y me ha sorprendido.
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