Vale, a ver, no sé por donde empezar. En primer lugar quiero explicar que quiero escribir, me apetece mucho y no me atrevo. Quiero escribir porque hay muy pocas personas en el mundo con las que pueda hablar con sinceridad, no, me retracto, hay muy pocas personas en el mundo que quieran y puedan escucharme, y dentro de esas no sé si hay alguna que entienda lo que quiero decir. Entonces, el problema de este momento (sábado casi domingo) es que ninguna de ellas está disponible. Quiero decir, en este preciso instante mi cabeza es un bullicio de imágenes y palabras sin una superficie donde apoyarse para que yo pueda ordenarlas. Acabo de escribir un párrafo que es una grandísima mierda, lo dejé en una entrada anterior que he borrado, lo he borrado y digo que es una absoluta bazofia porque no expresa con claridad lo que pienso últimamente, esto era lo que decía:
Había un montón de gente que significaba algo para mí. Antes, muchas personas por las que sentía mucho. El tiempo ha pasado, yo me he cargado de cinismo, y ahora hay vacío. Nada importante, nada serio. Sólo... realidad. Antes me quedaba con lo bueno, ahora he crecido quizás, o el mundo ha demostrado demasiado. Yo he demostrado demasiado. Yo mostré demasiado. Ya no pasa nada, o lo que pasa ha dejado de importarme. He dejado de creérmelo, de creerlos. La gente es complicada. Sí que hay dobles sentidos, sí que hay fondo en lo que la gente dice y hace, sí que disimulan. Parece que estoy paranoica, pero no es así, simplemente ahora que sé que todo ese trasfondo existe, ya no me interesa.
Estoy enfadada, porque tengo muchas cosas que decir y había personas con las que podía hablar y ya no están. Y... me he vuelto a quedar en blanco. Joder, porque hay tanto que quiero expresar y explicar y no tengo lo que hay que tener para gritarlo. Porque, en fin, parece que toda mi vida es cíclica y todo vuelve una y otra vez, y... lo único que quiero es que mis palabras sean escuchadas. Lo que de verdad me gustaría poder hacer es reírme del mundo, reírme tanto, tanto... sentarme en la playa y poder reírme a carcajadas de que las olas se rompan una y otra vez, de todas las lágrimas que ha habido en mi vida, de todo el dinero que se va por el sumidero dejándonos en la mierda a todos, de toda la gente que hace que está enamorada, de todos los sucesos inesperados y de las copas derramadas por los borrachos.
Mi enfado es el último vestigio que queda de cuando sentía algo, está justo antes de la indiferencia. Estoy enfadada porque hay gente que está lejos, porque otros se fueron y a otros lo eché, porque algunos simulan estar cerca y noto su mirada egoísta mirándome. No sé si quedará ya alguien que lea esto, y sé que habrá incluso quien piense que va dirigido a sí mismo. Bien, es posible. Hay tanto odio general en las palabras de la gente... Y tantas ganas de llamar, tanto ánimo por dar una señal de vida... Y nunca se hace.
No hay comentarios:
Publicar un comentario