lunes, 31 de octubre de 2011
Convencionalismos
Todo el mundo ha querido alguna vez quedarse parado en un momento, o en una situación. Pero no en un momento feliz, porque con la felicidad extrema no podría nadie. Es decir, ¿quién podría aguantar el subidón de adrenalina, la sonrisa en la cara, el bullicio de la sangre durante toda la vida? Es demasiado intenso. Así que es mejor quedarse en un lugar agradable, sin necesidad de que todo sea perfecto, ni siquiera de que vaya todo bien. Sino algo más simple, una mezcla entre la sensación de un reencuentro mezclado con... con comer pizza y escuchar una canción que te guste de fondo. Sin euforia, sin alteración. No, eso sería demasiado.
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