Hay gente que no entiende la soledad. Quizás es porque está mal definida; no, me retracto, acabo de buscar en la RAE y se considera la carencia VOLUNTARIA O INVOLUNTARIA de compañía. Entonces quizás es que algunos han entendido mal el concepto. Puede que sea por esa diferencia entre alguien que está solo y quien es solitario. O quien es celoso de su intimidad. O quien tiene miedo. No lo sé, en ambos casos existe el pánico, me refiero a quienes deciden estar solos y a quienes deciden vivir acompañados; todos ellos están asustados, por diferentes cosas, también es cierto, pero al final es coincidente. Entonces, puede ser que la no-soledad sea el primer paso para la elección de la soledad o la compañía. Me explico, llamo a la no-soledad al hecho de elegir estar solo, y al fin y al cabo sin estarlo, por lo menos no como se conoce comúnmente a la soledad. Quizá porque se ve rodeada de melancolía, sufrimiento, depresión, suicidio, tópicos de la angustia humana, una locura, vamos. Un despiporre emocional. Así que todo empieza por el conocimiento de uno mismo, la aceptación (de lo que hay y de lo que puede haber). Luego uno si quiere se comparte, y sino, pues no. Pero para que vamos a asustarnos de quedarnos solos, si siempre vamos a acompañarnos, si siempre estaremos ahí, y la otra opción es no estar, no hay posibilidad de despojo. ¿Y qué pasa con la reticencia a convivir y a la apertura personal y social? No sé como se supera, se me ocurre cierta solución, supongo que requiere el doble de esfuerzo, porque consiste en conocer a dos personas, a ti y al otro. Y eso en este país es bastante complicado. Tierra del si te he visto no me acuerdo.
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