viernes, 11 de noviembre de 2011

Veinte.

Ella tenía aquella manera de querer extraña e inaudible. Esa forma de mezclar el ímpetu y la amabilidad poco a poco, con fuerza, creando una masa espesa, como la de un bizcocho, que solo era perceptible en el gris de los ojos. Amaba y sabía amar de muchas maneras, pero, más allá de eso, también tenía el don del engaño, de la simulación, podía hacer creer que se le desgarraba el corazón con alguien que le era indiferente, sin necesitar gestos ni palabras para interpretar, con el tono de la voz o utilizando simplemente la rutina. No le importaba que no la quisiesen para querer. Sí, tenía un pánico abismal al rechazo, temía fervientemente al abandono, pero no a la soledad: la disfrutaba, la defendía, la buscaba; y era por eso por lo que ella amaba, porque no trataba de demostrarlo, porque lo hacía bajo las leyes del silencio, por eso no importaba si dejaba de ser idolatrada, sabía interpretar, sabía callar sus pozos mas negros.
Se había enamorado de una manera arrolladora, con un sentimiento que jamás había logrado vencer, sin ningún tipo de lógica, sin entender bien de que o quien se había enamorado, si del propio amor, si de la persona, si de lo que ella misma sentía o si tal vez de como la veían sentirse. Se había desenamorado después, de ese modo en que se desenamoran los que no olvidan, tejiendo una red de recuerdos marcados por besos, sonrisas y luces, que envolvían todo aquel amor puro, primerizo y primitivo, al que se había obligado a renunciar.
Para ella querer era aquello, sin embargo, quería a todas horas, adoraba aquella adrenalina resultante del bullicio del amor, de cualquier tipo, la necesitaba para divertirse, para darle sentido a la vida, la necesitaba tanto como quien es adicto a cualquier droga. Huía de los tópicos con la misma intensidad, cuando ella resultaba ser uno, cuando en realidad esa dependencia suya al amor era de lo más vulgar, cuando los temas de los que hablaba estaban manidos y remanidos de tanto verlos, de tanto oírlos. Pero seguía sin plantearse renunciar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario